¡Fueron
una gran fiesta, una gran celebración, algo
verdaderamente impresionante, inolvidable!
Fueron las palabras de Jacques Rogge, presidente
del Comité Olímpico Internacional (COI).
Retornaron
a Atenas despúes del 1896, donde se realizaron
por primera vez. Durante 17 días se revivió
ese espíritu.
Marcas rotas y agujero
fiscal también
Estos juegos rompieron muchas
marcas, Atenas hospedó 11,099 atletas, la
mayor cantidad de todos los tiempos, también
la mayor cantidad de mujeres. Representantes
de 202 paises vieron acción en estos juegos,
más que en ningún otro evento deportivo.
También la cantidad de dinero gastado que
superó por mucho lo estimado.
El costo de Atenas 2004 se acercó a los 11.000 millones de dólares,
más de 3.000 millones por encima del presupuesto oficial, una situación
de extremo para la estabilidad del país, cuyas autoridades monetarias
tendrán que recurrir a préstamos internacionales a largo plazo
para cubrir el déficit fiscal, los cuales cargarán a nuevos impuestos.
Aunque el principal pretexto de lograr la sede de unos Juegos Olímpicos
es estimular la economía del país organizador, el efecto social
es la variable más sensible al impacto que produce el ojo critico de las
naciones que esperan del anfitrion seguridad, medio ambiente sano, vías
de fácil acceso, situación política estable y estadios modernos.
Resaca económica
La situación
de Atenas es crítica y para la estabilidad
del país,
sus autoridades monetarias tendrán
que recurrir a préstamos internacionales
a largo plazo para cubrir el déficit
fiscal. El problema mayor: las nuevas tasas
impositivas que los griegos deberán
asumir para cubrir el déficit de un
proyecto mal estructurado y sin duda, detonante
social a corto plazo en una nación
que centra su economía en el turismo. La llama olímpica viajó por primera vez
por todos los continentes.
Cuatro billones de personas alrededor del
mundo vieron este evento, todos vieron Grecia,
adentro y afuera de los estadios. |